Dónde comprar

Colecciones

Nuestros libros

Nuestros autores


Sin pene no hay gloria
Roberto Palacio

Fecha publicación: Abril 2008
ISBN: 9587047066
Precio: $ 35,000
Presentación: Corriente


Descripción

En los capítulos segundo y tercero del Código Penal de Colombia, donde se compendia lo grueso de los delitos sexuales, hay un crimen que es el mismo para todas las situaciones tipificadas, que van del proxenetismo hasta el abuso de menores. El delito referido, definido en el artículo 212, sostiene: Acceso carnal. Para los efectos de las conductas descritas en los capítulos anteriores, se entenderá por acceso carnal la penetración del miembro viril por vía anal, vaginal u oral, así como la penetración vaginal o anal de cualquier otra parte del cuerpo humano u otro objeto.

Al respecto, el filósofo Roberto Palacio, autor del libro Sin pene no hay gloria, dice: “Bueno, para eso se necesita un pene (o al menos una Barbie). Aunque el Código Penal Colombiano actual significó un avance ostensible en materia de legislación al considerar el delito sexual como una ofensa contra la libertad y la dignidad humana, se queda corto en otros sentidos. Cualquiera que atienda esta definición podrá constatar que el legislador presupone casi exclusivamente que quien comete los delitos sexuales es un hombre. Quizá el legislador nunca ha sido acosado por una joven efeba colombiana, con un nombre bien sugestivo como Maryoris o Yuranis, en estado de celo permanente tal que se aprende los teléfonos de todos los amigos y parientes para mandarle a uno saludos y amenazas.”

Este estilo ameno y reflexivo inunda la obra de Palacio la cual, más allá de ser una oda al órgano sexual masculino, es un recorrido por los gustos, disgustos, estados y nombres del mismo.

El libro incluye inquisiciones y reflexiones en torno a la felación, por ejemplo. ¿Qué hacer con las manos durante este acto?, se pregunta el autor. E intenta responderse a sí mismo: “El sólo hecho de estar desnudo y por lo tanto no tener bolsillos, dificulta una actitud informal y despreocupada, casual. Acariciarles el pelo puede parecer lo más adecuado, aunque no es extraño que genere sentimientos de culpa ya que el pelo de las damas es suave y huele a jardín japonés en primavera mientras que a ellas les toca ocuparse del lagarto”.

En su libro, Palacio también trata los estados del pene haciendo referencia a un programa de televisión español en el que “hombres de corbata, algunos de barba freudiana, pletóricos de seriedad y auscultadotes de la objetividad”, hablaban sobre “las concepciones y el estado del pene en la cultura popular”. El autor de Sin pene no hay gloria transcribe parte de ese discurso, según él la más aterradora: “Bueno, ante todo, se debe aclarar que en la cultura popular, el pene tiene cuatro estados: morcilludo, erecto, tieso y reventón. Uno de los más grandes mitos sexuales es que a las mujeres siempre les gusta la penetración con el pene reventón”. Y en ese punto, pasa a describir cada uno de los estados mencionados.

Además, el autor repasa algunos de los nombres que ha recibido el pene en un intento de buscar el más adecuado: pipí, verga, picha, banana, mondá, chimbo. Explica anécdotas sobre el origen de cada una de estas palabras. E incluso se detiene en el término mondá. Al llamar la atención sobre la ubicuidad semántica de esta palabra, considera: “Si Lovecraft hubiera conocido el término, hubiese podido escribir: En las montañas de la mondá y Neruda en su Canción desesperada hubiera podido adoptar más bien el estribillo: todo en ti fue mondá.”

GrupoSantillana

GrupoSantillana
2009